Vacaciones en Veracruz: los fieles difuntos adelantados

1-Agosto-2017

José Luis Ortega Vidal

 

El concepto de período vacacional en Veracruz ha evolucionado.

De la época idílica en que el turismo internacional y nacional así como el local abarrotaba nuestras playas, ruinas arqueológicas, maravillosas montañas con paisajes dignos de soñar junto a su verde profundo y rodeados por nubes como caricias, hemos pasado a la tragedia, el drama, la guerra civil normalizada en nuestra vida cotidiana.

¿Qué es peor: la muerte o acostumbrarse a la muerte sin sentido?

En un sentido filosófico o moral la vida tiene un final y el ser humano ha construido una serie de andamiajes para enfrentar tal realidad: hay quienes creen en la reencarnación; para otros el paraíso aguarda por los seres que dejan una vida de bondad y acuden por su recompensa…

Las despedidas de nuestros seres queridos varían según cada cultura pero lo común es enterrar a los muertos, orar por ellos, despedirlos en medio de cultos diversos e intentar olvidar –en esa despedida- sus errores o pecados.

En México, por ejemplo, es muy raro que a un muerto se le ubique como una persona mala o gris.

A  la mayoría se le dice adiós recordando sus actos positivos y se le atribuyen enseñanzas, herencias de virtud, etcétera.

Quizá esta forma de comportarnos ante los otros encierra un elemento de egoísmo cultural: la construcción de nuestra propia despedida.

Sabemos que algún día estaremos en la misma posición y deseamos que los demás se comporten del mismo modo.

Si pensamos más a fondo tal vez actuamos así por razones evidentes de herencia histórica y vinculamos una despedida con un encuentro.

Al marcharse aquello que amamos: el ser o los seres que nos dieron vida, amor, destino, nos cubre la esperanza de volver a estar juntos.

Esto contribuye a nuestra condición de seres humanos y representa una actitud razonable -individual o colectiva- ante la muerte, ocurra como ocurra.

Desde luego siempre será menos doloroso enfrentar un adiós natural, esperado, manejado con la solidaridad del tiempo.

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El reportero recorre Veracruz y lo re-descubre con un norte lleno de cerros y llanos lo mismo que el sur; además de su centro montañoso vecino de playas interminables que bañan la entidad entera.

Hay lectura de periódicos impresos, los que sobreviven porque un buen número han ido desapareciendo en el contexto de la aparición de miles de medios de comunicación digitales.

Reflexiona: hoy en día es más difícil definir el concepto de Periodista porque funcionan uno, dos o hasta tres celulares por persona y las redes sociales impulsan el nacimiento diario de auto-reporteros.

Estos personajes –por ejemplo- consideran la fotografía de un bache como un hecho noticioso y ven en su divulgación la oportunidad de obtener dinero fácil.

La lectura de periódicos reporta –por zonas- entre 5 y 10 muertes violentas cada día.

Hay de todo: accidentes, asesinatos por problemas personales y ejecuciones.

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En Atzalan, municipio del centro-norte veracruzano, este verano murió a balazos al tercero de los hermanos Allegretti Mejía.

Se llamó Omar, era abogado, empresario y sus asesinos aguardaban el final de un partido de futbol realizado la noche del pasado sábado 22 de julio en el que participó.

Lo llenaron de balas cuando se dirigía a su vehículo.

No hay evidencias públicas que vinculen a la víctima con el crimen organizado; hasta el momento.

Empero, es importante echar un vistazo a la historia.

El 30 de abril del 2004 fue asesinado Alfonso Allegretti Mejía, ex agente federal de caminos, ex delegado de seguridad pública y ex dirigente municipal del PRI en Martínez de La Torre.

El maestro César Augusto Vázquez Chagoya (+) narró en su columna Pasillos del Poder del 3 de marzo del 2013 lo siguiente:

“Por los primeros meses del año 2000, se dieron una serie de ejecuciones en la región de Martínez de la Torre. El narcotráfico cambió de mandos y los adquirió Alfonso Allegretti Mejía, teniendo como personas allegadas a Guillermo Zorrilla, a los Picazo, de Coyutla; y a Rómulo Salazar, quien es originario de Misantla, pero tiene una juguera en Papantla.

Allegretti, de ser oficial de la Policía Federal de Caminos y delegado de Seguridad Pública Estatal, llega a ser el presidente del PRI municipal de Martínez de la Torre. En el 2003, tres valientes periodistas del noticiero radiofónico de la familia Manterola --entre ellos Jesús Sandalio Lechuga-- señalaron que tanto el dirigente del PRI municipal como el candidato a la diputación federal, Guillermo Zorrilla, eran narcotraficantes.

Las elecciones federales fueron el 6 de julio y, como diversión, el famoso Víctor Manuel Vázquez Mireles “Meme Loco”, acompañado de Adolfo “Chito” Mota, ex alcalde de Colipa; y de Gerardo Ortiz Artesán, de Nautla, entre otros acompañantes, se robaron una urna en San Rafael y la quemaron.

Después del chiste se fueron a tomar al puerto de Veracruz en pleno malecón, donde fueron aprehendidos por beber en la vía pública y estar armados. Sólo metieron a la cárcel al “Meme Loco” y dejaron libres a los demás.

El 13 de julio del 2003, desapareció Jesús Sandalio Lechuga. Dejó a su mujer y un pequeño niño con el recado de que iba al centro de Martínez de la Torre a ver a Alfonso Allegretti, presidente del PRI local. Nunca se le volvió a ver. El entonces procurador Pericles Namorado Urrutia manifestó que el periodista había huido a Campeche porque traía un carro robado.

La fotografía y datos de la desaparición de Jesús Sandalio Lechuga aparecen en el portal de “Reporteros sin Fronteras”, con sede en París, Francia. En el extranjero se recuerda su desaparición y en México es casi olvidado.”

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Casi un año después del asesinato de Alfonso, muere en circunstancias extrañas su otro consanguíneo: Carlos Allegretti Mejía y durante el 2006 -el 30 mayo- resultó ejecutado su sobrino Remo Geovanny Allegretti Mejía.

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Las autoridades estatales afirman que la violencia ha disminuido en Veracruz.

Es falso.

Las ejecuciones entre miembros del crimen organizado o contra integrantes de la sociedad civil veracruzana llegan a rebasar la docena sólo en un día de acuerdo a los reportes de la prensa escrita…

La lista de periodistas que abandonan el oficio o dejan de escribir sobre el tema va en aumento por prudencia, temor, amenazas, atentados…

Las avenidas de las principales ciudades de Veracruz lucen vacías después de la 9 de la noche por el miedo que nace de atestiguar tanta violencia…

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En el día –cuando también ocurren ejecuciones- la vida transcurre con relativa normalidad.

La economía es el motor de la sociedad y todos se activan en medio de la cruenta realidad.

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El reportero observa un detalle que le parece importante: a pesar de tanta sangre la vida sigue y el comportamiento frente a la muerte cambia poco a poco.

Al parecer nos estamos acostumbrando a ella y en el fragor de la batalla lejos de protestar o quejarnos nos escondemos.

Rezamos porque la ausencia formada en la fila del próximo adiós no nos pertenezca.

“Matan a los que están dentro del crimen organizado”, se escucha a menudo, sin tomar en cuenta a quienes mueren ´sin deberla´ aunque le teman.

Las vacaciones de hoy en Veracruz tienen un añadido a sus virtudes naturales e históricas: sus ríos de sangre…

Amén de sus añejas carreteras hechas pedazos…

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Dentro de tres meses arribaremos a la conmemoración de todos los santos y los fieles difuntos…

Por lo que hace a éstos últimos su presencia en Veracruz es cosa de todos los días…